Caterine Ibarguen

Caterine y sus saltos.

Soy uno de los que he llorado y me he emocionado con las medallas de Caterine Ibarguen. Y supongo que como yo, hay miles de colombianos que disfrutamos cada uno de esos momentos.

Empiezo a escribir sobre Caterine y se me vine a la mente su sonrisa. Es inevitable quitar de mi mente ese sello tan suyo, tan natural. Auténtico. También, recuerdo la antesala que ella hace antes de cada salto en competencia. Le pide al publico aplaudir una y otra vez. Ella también lo hace y se ve cómo esa energía de la gente la va transformando, se mete en cada músculo de su cuerpo y comienza a ir y venir sobre su misma posición. Una especie de vaivén en donde ella va a cumulando más y más energía hasta que de repente despegan sus piernas del piso para ir hacia el frente, con una potencia que comienza a imponerse en cada metro que avanza, hasta que llega al momento del salto, donde sus piernas se levantan delineando cada una de las curvaturas de sus músculos y su pelo acompaña perfectamente el vuelo de una morena que, seguramente, con ese salto va a volver a hacerme sentir orgulloso de ser colombiano.

Ahora me pregunto. ¿Qué hay detrás de esa sonrisa? ¿Cuánto trabajo, esfuerzo y sufrimiento forjaron a la atleta más importante de la historia de Colombia? Hoy 28 de julio de 2021 escribo este texto, con la ilusión que ella acepte darme una entrevista y poder compartirla con todos mis lectores. Por ahora, me he dedicado a leer todo lo que en Internet encuentro sobre ella… Lo leo y no lo creo.

Ver libro: El salto de la mariposa.

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